historiadelarteen.com. Como conocer la historia del arte como pasion o entretenimiento.
La pintura Bizantina presenta dos modalidades muy interesantes: la mural, destinada a la decoración del interior del templo; y la de caballete, que produce pequeñas piezas sobre tablas de madera, llamadas Iconos, es decir, imágenes.
La pintura mural se realizaba al óleo o al temple, y eran grandes composiciones de tema religioso, de carácter simbólico y muy compatible con la mentalidad abstracta de los pueblos orientales.
En estas pinturas no se trata de imitar a la naturaleza o la imagen del hombre en detalles sino que se elabora una representación racional del concepto de estos. No importa si tiene sentido la representación de las figuras en el conjunto en cuanto a tamaño de las mismas en relación unas a otras, o si los escenarios son realistas, o si las manos tienen las proporciones adecuadas en relación al resto del cuerpo, para estos pintores mientras el mensaje se entendiera con claridad todos los demás elementos son secundarios y totalmente subordinados a el propósito principal de propaganda.

En las bóvedas y cúpulas se decora frecuentemente con las imágenes de:
– La Virgen
– El descendimiento de Jesús.
– El Cristo.
– La Resurrección
– El Juicio Final
– La Gloria.
Se reflejan atreves de elementos artisticos que son significativos y caracteristicos del arte bizantino, tales como:

En la pintura Bizantina se manifiestan cambios en la representación de las escenas religiosas y la representación de la figura humana con el transcurso del tiempo y por tanto en los cinco diferentes periodos del arte Bizantino. Estas pasan de ser hieráticas, y sin expresión de movimiento a sugerir dinamismo atraves de la posición de pies y brazos y la inclinación del cuerpo hacia adelante. Se abandona la estereotipada frontalidad de épocas Bizantinas anteriores.

Las figuras pasan de ser completamente rígidas inexpresivas y lánguidas a mostrar la representación de cierto drama en las escenas. También se experimentan cambios en cuanto al tratamiento del color llegando a ser en algunas de las pinturas bastante intenso el contraste entre la figura y el fondo utilizando una gama mas cálida con naranjas y amarillos intensos. El carácter narrativo se acentúa como elemento precursor del aveniente periodo Románico del arte.
El ritmo en la pintura Bizantina.
Los pintores durante el periodo bizantino, siguieron el principio del ritmo en la pintura, según la forma en que sus predecesores habían desarrollado las obras pictóricas en su tiempo.
Según este principio las obras debían adaptarse al tiempo y movimiento del espectador, con el objetivo de sumergir los mismos empáticamente en la historia que se representaba, cómo si estuvieran dentro de ellas experimentando lo que en ellas se representaba, pero en el tiempo presente del espectador, de forma que resultarán actuales, cercanas, relevantes para el que las observa.
Ésto era muy útil en un tiempo en el que las obras, principalmente religiosas, se comisionan cómo medio de propaganda de culto liturgico.
Usaban una secuencia para contar las historias, una cadencia que rítmicamente iba enseñando mediante las imágenes, la concatenación, el orden de los sucesos que se relataban. Las cenefas historiadas son un ejemplo de ello.
Hay que recordar que en ese tiempo, la mayoría de la población era analfabeta, así es que las pinturas eran la equivalencia de los cuadernos de enseñanza.
No es posible hablar del arte mural bizantino sin referirnos a una de sus más hermosas creaciones: el mosaico. Consistía en la composición de grandes escenas, generalmente religiosas, pero no pintadas sino hechas con pequeñas piezas de cerámica o de mármol de colores llamadas “teselas”, estos pequeños pedazos de cerámica se iban pegando a una base preparada para contenerlos y ordenarlos y a la que se había hecho el dibujo previo de las figuras que se querían representar.
Se lograban impactantes efectos de luces y sombras así como también penetrantes contrastes entre la figura y el fondo obteniendo un eficaz resultado que apoyaba la intensión propagandística para los que eran creados estos mosaicos al infundir idolatría y profundo fervor religioso en el espectador.
El mosaico bizantino se distingue por los materiales ricos, con abundancia en el uso de oro. Son Mosaicos de vidrio pero emiten una sensación brillante y también un lujo y opulencia magnífica en la ornamentación, aunque muestran la pobreza en el movimiento de las figuras y la expresión en los rostros de los personajes. Figuras alargadas y graves refuerzan lo solemne y religioso del tema sobre todo en las decoraciones de épocas tempranas del arte Bizantino.
– La primera tiene que ver con el carácter propagandístico de la religión en arte Bizantino. Intentaban establecer mediante el tamaño; jerarquías de las figuras religiosas. Todas se representan mucho mas altas que la estatura promedio de los humanos, independientemente de que fueran curas, ministros religiosos o santos, aunque estos últimos por supuestos se representan mucho mas altos que las demás figuras en la composición. ( ministros mas altos que los demás, santos mas grandes que los ministros, la virgen y el cristo mas altos que los demás etc. Esto tiende visualmente a que los feligreses se sientan, humildes, y pequeños. Pero muy identificados con el pasaje que se cuenta.
Es un efecto imponente que induce a la servilidad y aceptación de los dogmas religiosos y las historias que sobre ellos se cuentan en estas pinturas secuenciales, cuyo papel principal es enseñar los pasajes religioso en forma comprensiva para un publico que no sabia leer ni escribir.
– La segunda tiene que ver con la perspectiva visual resultante de observar estas pinturas desde una perspectiva inferior, es decir desde el gran salón donde se reunían los feligreses. Estas pinturas se hacían en mosaicos colocados en los alto de paredes, cúpulas, bóvedas. Por lo cual las alongadas figuras tenían un efecto apabullante y se podía apreciar mejor las jerarquías en la representación de figuras eclesiásticas y santos. Estas pinturas vistas desde muy abajo y a la luz de candelabros situados estratégicamente, (estaba estipulados donde colocarlas para que el efecto fuera intensificado), eran muy efectivas en terminus de efectos de dramatismo y propaganda de la fe. Los ojos separados y grandes intensifican ese dramatismo de las expresiones en figuras que se representan con estatismo y solemnidad.
Mosaicos correspondientes al periodo Iconoclasta en que las imagines religiosas estaban prohibidas.
La gran diversidad de colores y matices de estas “teselas” permitía dar a las figuras todos los efectos de la pintura, en lo que se refiere a tonalidades, sombras y formas.
El uso del Mosaico en la cultura Bizantina es diferente del uso que se le daba en Roma.
– En Bizancio se utiliza para la decoración de las paredes de la Iglesia colocándoles preferiblemente en lugares altos donde se consiguiera ese efecto aplastante y avasallador.
– En Roma se utilizaban como pavimento es decir para transitar sobre lujosos pisos.
Durante el periodo de la lucha iconoclasta (se oponen al uso de imágenes); una feroz destrucción acabo con muchas de estas imágenes y la pintura y el mosaico se vieron forzadas a variar las temáticas y eliminar el uso de imágenes so pena de ser destruidas.
Incontables hermosas pinturas, mosaicos y esculturas fueron destruidos; como se menciona anteriormente pero ya para el siglo IX, el arte volvía a estar presente como instrumento de catequización y vehículo de devoción.
El arte Bizantino en Vidrio se aborda en un articulo por separado.
Arte Bizantino. Arquitectura
La ciudad griega de Bizancio que había tenido preponderancia como una provincia romana, asciende, por decisión de Constantino el Grande, al rango de capital imperial con el nombre de Constantinopla en el año 330 de nuestra era. Hoy esa ciudad se nombra Estambul.
La Cultura Bizantina se desarrolla durante prolongado tiempo, que se inicia en el siglo IV y que culmina con la caída de Constantinopla en manos de los turcos otomanos en 1453, en el siglo XV.
Bizancio evidencia tener todas las características de una monarquía original, teocrática (donde el clero y la iglesia tienen un papel preponderante de control y avasallamiento mediante la religión) y poder totalitario y represivo a través de las autoridades políticas.
La cultura Bizantina toma como base importantes elementos del arte clásico greco-romano como las basílicas que se adaptaban mas a sus necesidades de liturgia y congregación que podía albergar mayor cantidad de personas en su sala central de gran tamaño.
La situación geográfica de Bizancio en contacto estrecho y continuo con los reinos de oriente, influyen sobre ella; mantiene la influencia grecolatina; es decir filosofía y cultura clásica, pero muestra también gran influjo del mundo asiático, lo cual se refleja en gran medida en su arte.
El emperador Teodosio medio siglo después en el año 395 divide su reino entre sus dos hijos, y crea dos Estados Independientes:
Esta cultura se puede estudiar mejor teniendo en cuenta los tres periodos fundamentales en que se clasificaron por ser de proporciones tan extensas temporalmente, estamos hablando de diez siglos de evolución y vigencia de esta interesante herencia cultural Bizantina.
Arquitectura:
La Basílica Bizantina toma todos sus aspectos constructivos del estilo romano.
La caída del Imperio de Occidente alrededor del año 476 de nuestra era, influye sobre Bizancio quien acoge para sí la herencia espiritual y filosófica de Roma en relación al poder político y artístico alcanzando su mayor apogeo con el famoso Justiniano que fue un gran benefactor de las artes y bajo quien se ejecutaron muchas construcciones tanto en Constantinopla como en Rávena. En Constantinopla hizo construir la iglesia de Santa Sofía dedicada a la Sabiduría divina la construcción más importante de la arquitectura bizantina; la obra maestra de este arte. Sus arquitectos fueron dos destacados exponentes de este arte que ya habían trabajado para el emperador en construcciones militares.
– Antemio de Tralles
– Isidoro de Mileto

La Iglesia de Santa Sofía posee cuatro minaretes que fueron agregados en 1453 por los turcos, cuando convirtieron esta iglesia en una mezquita musulmana.
En el periodo intermedio (segunda edad de oro) predominan las iglesias de planta de cruz griega, cubiertas con hermosas cúpulas que se ubican sobre tambores poligonales sobre los que descansan.
Los países con los que Bizancio estuvo más en contacto o que formaban parte de su misma tradición histórica y cultural, inspiran las bases de ingeniería constructiva con que se llevan a cabo sus construcciones. Por supuesto que encontraremos elementos tomados de los romanos, de los griegos, de Siria o de Persia, combinados con otros de su propia invención; no menos importantes que muestran ingeniosa creatividad constructiva.
Las iglesias de planta centralizada se encuentran más en la parte oriental del imperio bizantino. Tal es el caso de La Iglesia de La Natividad de Belén y el Santo Sepulcro en Jerusalén.
En el periodo final; (tercera edad de oro) el arte bizantino se sigue extendiendo por los valles del Danubio, por Rumania y Bulgaria, llegando incluso a las tierras rusas. Dejaron en esta región su huella cultural en obras arquitectónicas importantes como la Iglesia de la Asunción del Kremlin en Moscú.
Entre los elementos constructivos más importantes tenemos:
Las características distintivas de la arquitectura bizantina son:
– Por supuesto la construcción de las cúpulas,
– El uso del ladrillo como material constructivo en sustitución de la piedra,
– El uso intensivo de los mosaicos sustituyendo a las esculturas.
– Una mayor elevación en la altura de los edificios por el uso de las cúpulas,
– La utilización del soporte de planta cuadrada que permite terminar el extremo mediante un tambor (elemento arquitectónico estructural situado en la base de una cúpula redonda a modo de prolongación).
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La escultura romana destacó sobre la griega en este aspecto en que crearon lo que se ha dado en llamar la escultura-retrato. El retrato romano basa sus raíces en el arte etrusco, aunque también tuvo influencias del periodo helenista de la escultura griega y en las «máscaras mayorum», es decir; máscaras de cera que se aplicaban al rostro de los difuntos para conservar en este material la impresión de la fisonomía del mismo y poder ser así recordado.
Los materiales más utilizados en el retrato romano fueron el bronce y el mármol: Las estatuas no estaban coloreadas, aunque en un primer momento los ojos sí se coloreaban, práctica que se abandonó ulteriormente para ser tallados.
Aborda tanto los conceptos que representan al idealismo como los que tienen que ver con el realismo . El tema central es el retrato. Gracias a estas imagenes petreas ha sido posible conocer hoy en dia acerca de estos personajes de la antiguedad, sus atuendos, costumbres y forma de pensar.
En sus comienzos, la influencia etrusca se hace presente en algunos bronces, para darle paso a la influencia griega a través de los escultores helénicos que vivían en Roma o en Grecia. Pero también influyen el concepto filosófico de las obras descubiertas en suelo griego y que fueron llevadas a Roma durante la conquista del imperio Romano a la Isla de Grecia.
Todos estos elementos en su conjunto impulsan la corriente idealista y se genera una confrontación con la corriente realista que se perciben en obras del período republicano.
Principales características:
– Creada con un destino utilitario que se cumple en su función narrativa, honoraria o descriptiva.
– Más que un arte es una artesanía sujeta a exigencias religiosas honoríficas o conmemorativas.
– Cultiva con preferencia el retrato llevándolo a su máxima identificación con el modelo.
– Es un arte naturalista.
– Es una obra anónima.
Al comienzo, la escultura romana de retrato sólo representaba la cabeza y parte del cuello. Posteriormente se representa de todo el busto, incluyendo los hombros y el pecho.
Se esculpieron también figuras de cuerpo entero, donde el personaje podía estar de pie o sentado. El retrato de personajes sentados se ve más en mujeres que en hombres. La escultura romana del retrato nació para el emperador y luego se adaptó a otro tipo de personajes pudientes que pudieron costearse el trabajo de los artistas.
– Retrato togatos: Representación religiosa con toga y manto sobre la cabeza.
– Retrato toracatos: Representación militar; con coraza.
– Retrato apoteósico: Representación divinizada del cuerpo desnudo, corona de laurel y atributos de un dios.
El retrato romano evolucionó durante las distintas etapas se percibe en detalles como:
– La escultura romana de esta época se idealiza.
– Los rasgos duros se disimulan.
– El pelo sigue siendo corto, aunque se alarga con respecto a cómo se representaba el de la República, los mechones son suaves y ondulados y se van ajustando a la forma de la cabeza.
– En los retratos femeninos, se muestra un peinado con el pelo recogido hacia atrás y una especie de tupé (el nodo) sobre la frente.
– Este periodo constituye un momento de esplendor en la escultura romana. En el retrato se muestra un realismo donde se suavizan los rasgos propios del representado.
– El busto se alarga hasta recoger hombros y pectorales.
– El peinado se abulta y los rizos se hacen más amplios, acentuándose las zonas claras de las oscuras..
– En el retrato femenino, Julia, hija de Tito, pone de moda los peinados altos muy llamativos.
– La escultura romana de los siglos II y III tiende a un creciente barroquismo. El pelo se esculpe más largo y separado de la cabeza, con rizos muy abultados y barba, por lo que se expresa un gran dinamismo.
– Desde tiempos del emperador Adriano, se empiezan a tallar los ojos.
– En la escultura femenina, Faustina aparece peinada con raya al medio en el que el pelo cae formando ondas muy suaves y se recoge en la nuca o sobre la cabeza formando un moño.
En este periodo avanzado del arte romano, marcado por la presencia del cristianismo, los retratos se deshumanizan. Se pierde la preocupación por hacer retratos que se acerquen a la naturaleza real hombre, y se tiende a una esquematización que aleja al emperador de la sociedad. Por tanto, su escultura se puede considerar «anti-clásica». Las facciones son desproporcionadas y con una talla muy dura.
Tal evolución se aprecia perfectamente en las abundantes representaciones de Constantino. Este retrato tardorromano anticipa el noble hieratismo de la escultura bizantina.
Constituyen relatos históricos romanos hechos en piedra, utilizan la técnica del relieve para decorar estructuras arquitectónicas como monumentos, columnas conmemorativas y panteones funerarios. Principalmente fueron realizados con el objetivo de minuciosamente dejar plasmados importantes hechos históricos y eventos conmemorativos. Estos relieves contaban con escenas que plasmaban hechos cotidianos y anécdotas con acentuado realismo y detalle.
Figuras importantes del gobierno y sus familias, así como simples ciudadanos son representadas en estas escenas que son como retratos pétreos de esas personas en un determinado momento de la acción en que se encuentran. Se observa el cuidado en la representación de la caída natural de los pliegues, expresiones serenas en los rostros y en la actitud de los retratados.
Las piernas y brazos así como la dirección de la cabeza apoyan no obstante la representación de la dinámica de la escena por ejemplo: los que están avanzando en la procesión, hablando o alcanzando algo. La ductilidad de la piedra permitió a estos artistas detener a imprimir en piedra momentos importantes de la historia que han quedado para la posteridad gracias a su durabilidad. Estos relieves adicionan la función narrativa y didáctica a la decorativa.